BUENOS AIRES.- "Un viaje por el buen gusto"; "Quidam supera la barrera del asombro". Los títulos de las crónicas reflejan la calidad del nuevo espectáculo del Cirque du Soleil, que se estrenó en Buenos Aires con una impresionante respuesta del público.
Dirigido por Sean McKeown, "Quidam" -tal el nombre del show- se montó en un complejo ubicado en Vicente López. Durante tres horas, como es habitual en los deslumbrantes producciones del Cirque du Soleil las maravillas visuales y musicales se suceden sin pausa. En este caso, la historia gira en torno de una niña que sale a descubrir el mundo, lejos de la aburrida rutina de su casa.
"Claro que la excusa dramática es eso: una vaga excusa (...) Cada vez que se sumerge en aguas más difusas viene el plato fuerte de "Quidam", con sus casi 70 artistas de 15 nacionalidades desplegando sus rutinas circenses, que tienen un grado de perfección técnica, expresiva y plástica que los ha hecho un punto de referencia obligado en las aguas del llamado nuevo circo", escribió Alejandro Cruz en "La Nación".
Camilo Sánchez, de "Clarín", lo sintetizó así: "refinamiento, poética de la sincronización, una precisión que agobia, el intento deliberado de encontrar una espectacularidad en lo sencillo". (Especial)